Darío Celis
Además de Grumer y Lock, Prosegur busca más alianzas con mexicanos
Justamente los hispanos recién amarraron sendas alianzas estratégicas con Grumer y Lock para abrirse mercado. Es una de las firmas de seguridad más influyentes de Europa.
El mercado de traslado y custodia de valores tiene un valor de mil 200 millones de dólares en el país. Se trata de un negocio de antaño que no necesariamente ha sido tocado por la modernización.
Se cree que desde hace 40 años no hay innovaciones, amén de que se enquistaron vicios que hoy son inhibidores de la competencia. Por ejemplo, el Servicio Panamericano congeló precios que hoy fija un duopolio.
Por décadas, la empresa mejor conocida como Serpaprosa se valió del poder que representó ser propiedad de los bancos para determinar tarifas. Esta apenas es 30 centavos por cada mil pesos transportados.
El precio lo terminaron imponiendo tiempo atrás instituciones como Bancomer que ahora dirige Ignacio Deschamps, Banamex que lleva Enrique Zorrilla y la desaparecida Serfín, hoy Santander a cargo de Marcos Martínez.
El que esos bancos, junto con HSBC que preside Luis Peña, Scotiabank de Nicole Reich y Banorte de Roberto González Barrera, sean accionistas de Serpaprosa, mantiene aún castigadas las tarifas al resto de la industria.
Por ejemplo, GCI dueña de Cometra, Sepsa, Seguritec y Tecnoval y con una participación de mercado de entre 60 y 65%, se tuvo que allanar a esas condiciones que estableció Serpaprosa, con todo y que ahora posee sólo 30 por ciento.
La misma GCI, de Santiago Garza, tuvo que aliarse al líder histórico del poderoso sindicato de Serpaprosa, Alfonso Godínez, para fundar una empresa y mantener a raya al recién desaparecido dirigente. La compañía es Custraval.
Es en ese entorno en el cual se mueven otras muchas compañías más pequeñas, como Tameme de Federico y Conchita Yee, Grumer de Cuauhtémoc Morales, BISSA de Carlos y Fernando Falcón, Lock de José Luis Terrazas.
Pero también nuevos jugadores como la española Prosegur de la cual le dábamos cuenta hace unos días. Justamente los hispanos recién amarraron sendas alianzas estratégicas con Grumer y Lock para abrirse mercado.
Los acuerdos se dieron en una de las dos principales actividades, esto es el proceso de valores, que implica la recepción del efectivo, su conteo, conciliación, preparación y depósito a los clientes. Se trata del complemento del traslado.
Ahí no requieren avales ni de la Secretaría de Economía, de Gerardo Ruiz, ni de la Defensa Nacional, que comanda Guillermo Galván, porque los temas vinculados con inversión extranjera y manejo de armamento quedan excluidos.
Prosegur, que dirige aquí Germán Arribas de la Casa, llegó a México hace dos años y medio con el establecimiento de una compañía especializada en vigilancia intramuros. Al cabo de ese tiempo ha venido entendiendo el mercado.
Es una de las firmas de seguridad más influyentes de Europa, con presencia en 13 países y ventas que excedieron los tres mil millones de euros en 2008. Su rama de tecnología es la que está empujando fuerte en México.
Posee sistemas de grabación digital, controles de acceso, sistemas antiintrusión, sistemas de interfonía y megafonía, telecontrol, televigilancia, GPS, protección contra incendios, entre otras actividades más.
Prosegur no descarta establecer más acuerdos del tipo de Grumer y Lock, pues considera que la administración del efectivo es aún muy incipiente entre las firmas dedicadas a la custodia y transportación de valores.
De ahí que su apuesta en el futuro inmediato sea mayor, dadas las oportunidades de negocios que ofrece este sector, urgente de innovaciones.
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